En resumidas cuentas, un depósito bancario consiste en un producto en el que insertas una cantidad de dinero y, si no la tocas durante un periodo determinado de tiempo, consigues una cantidad extra del mismo.
Normalmente los depósitos han sido de 12 o 24 meses en la mayoría de casos, pero desde la limitación (o recomendación como les gusta llamar) en el tipo de interés impuesta por el banco de España en el que se fija un interés máximo para los depósitos de esta duración, los bancos han optado por el truquito de cambiar el periodo de sus depósitos a 13 y 25 meses para saltarse en mayor o menor medida dicha norma. Ésta es la norma general, pero podemos encontrar depósitos de cualquier duración (3, 6, 40 meses...)
El dinero extra que he mencionado que consigues viene dado por un tipo de interés (TAE) que fija la entidad bancaria y, con ese dato, podemos saber por adelantado la cantidad de dinero real que vamos a conseguir. ¿Cómo? pues mediante una fórmula matemática comúnmente conocida como la fórmula del carrete que dice así: (K*R*T)/(365*100) y que aunque pueda parecer un poco liosa es fácil de aplicar de la siguiente forma:
1. Multiplicamos por un lado el capital que queremos insertar en el depósito (T) por el tipo de interés TAE que nos indican (R) por el tiempo en días en el que vamos a tener el depósito (T) y una vez tenemos todo ello lo dividimos entre 36500. Por ejemplo, si vamos a hacer un depósito de 1000 euros a un tipo del 2% TAE durante 13 meses lo que obtendremos serán 1000*2*13*30 = 780000 partido de 36500 es igual a 21,37 euros brutos de beneficio. He multiplicado 13*30 puesto que el tiempo debe ser en días y cada mes de los 13 meses tiene 30 días aprox.
2. Ya tenemos nuestros 21,37 euros brutos que hemos conseguido. No obstante, como Hacienda siempre mete las narices en cualquier cosa que hagas, esto no iba a ser menos y, como no, te aplica un impuesto por estas ganancias que en la mayoría de los casos es del 21% (a no ser que ganes más de 6000 euros al año de esta manera). Lo que implica que si le quitamos el impuesto a la cantidad bruta nos queda lo que realmente nos van a dar por nuestro depósito, es decir 16,88 euros.
Para conseguir esta cantidad tendremos que tener el depósito durante el tiempo que estipula el banco ya que si no es así habrá, usualmente, una penalización sobre los intereses (nunca sobre el capital) reduciéndose considerablemente, en la mayoría de casos, el dinero conseguido.
En este momento, viendo las cantidades conseguidas, nos podemos dar cuenta fácilmente de que el principal inconveniente es que no da mucho dinero un depósito, pero como contrapartida hay que destacar que en caso de quiebra del banco donde tengamos el producto, el Fondo de Garantía de Depósitos español nos garantiza (si el Estado no sigue metiendo la mano en ese fondo cuando le viene en gana) hasta 100.000 euros por titular y banco, lo que no pasa con otros productos como Acciones o Fondos de Inversión puros.
Visto lo anterior, el producto está indicado para todo el mundo, pero es uno (hay varios de este estilo) de los más orientados a usuarios de banca con pocos conocmientos sobre ahorro/inversión y que no quieran preocuparse en ningún momento sobre el estado de su dinero.
JOSE M. AVILÉS
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